Guyana: Presente y futuro del milagro económico regional

Guyana se ha convertido en la imagen de un país exitoso. La clave ahora es conseguir poner las bases para que este éxito no sea efímero sino que sirva de pilar sobre el que asentar un desarrollo social.

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Guyana se ha convertido en la imagen de un país exitoso. La clave ahora es conseguir poner las bases para que este éxito no sea efímero sino que sirva de pilar sobre el que asentar un desarrollo social.

Introducción

Guyana, un país con menos habitantes que Extremadura y que en 2019 no producía petróleo, a día de hoy es el tercer mayor productor de toda Sudamérica y todavía no ha alcanzado su máxima potencia. Guyana ha destrozado todos los récords del petróleo este año y ha pasado a la historia al convertirse en el primer país del mundo en producir más de un barril de petróleo por habitante cada día. Nadie hasta ahora había logrado esto. El país que más cerca había estado (después de la propia Guyana) era Kuwait. Este año, Guyana lo ha conseguido… y mucho antes de lo previsto.

Hasta hace unos años, este país, con apenas 800.000 habitantes y una economía basada en la agricultura y la minería, era desconocido para la mayoría del mundo. Pero en 2015, un descubrimiento cambió su destino para siempre. ExxonMobil anunció que había hallado petróleo en cantidades colosales en el bloque Stabroek, marcando el inicio de una nueva era para Guyana. Solo seis después de haber extraído el primer barril de crudo, Guyana ha logrado romper todos los récords del petróleo.

1-. Las claves del éxito

Guyana vive un milagro económico.

Los ricos yacimientos, situados en la zona caribeña del océano Atlántico, a unos 190 kilómetros de la costa, tienen capacidad para producir hasta 11.000 millones de barriles de petróleo, el 0,6% del total mundial. De su extracción se encarga la multinacional estadounidense Exxon Mobil. 

Guyana, que se independizó del Reino Unido en 1966,  cuando se produjo el gran hallazgo en 2015 era el segundo país más pobre de Sudamérica, después de Bolivia. Subsistía del cultivo de la caña de azúcar, la minería, la pesca y el ecoturismo. Hoy posee la tasa de crecimiento real más alta del mundo, un 47% de promedio en el periodo de 2022 a 2024, según el FMI. Para finales de 2027, aumentará la producción de crudo a más de 1,3 millones de barriles diarios, superando a Venezuela. La producción de petróleo per cápita de Guyana es superior a la de Arabia Saudí.

Gran parte de América Latina y el Caribe enfrenta lo que la Cepal describe como una “trampa de bajo crecimiento”, Guyana transita por una trayectoria completamente distinta, apalancada en sus recursos naturales y en un ciclo expansivo que, por ahora, no muestra señales de agotamiento.

Las proyecciones para 2026 refuerzan la idea de que Guyana seguirá creciendo de manera excepcional. La Cepal estima una expansión del PIB real del 24%, nuevamente impulsada por inversiones masivas y por el desempeño del sector de los hidrocarburos. En un contexto regional de desaceleración, el país mantendrá una dinámica dispar frente al resto del Caribe, que sin Guyana apenas crecería alrededor del 1,8% ese año.

Este escenario confirma que Guyana no solo continuará expandiéndose, sino que lo hará a un ritmo muy superior al promedio de América Latina y el Caribe, consolidándose como un caso atípico cuya evolución está estrechamente ligada al auge petrolero.

El sector petrolero sigue sumando capacidad de producción. En abril pasado, ExxonMobil, la empresa líder del consorcio que produce petróleo en alta mar, anunció un proyecto de 12.700 millones de dólares para añadir 250.000 barriles por día (bpd) de capacidad de producción para fines de 2027. La capacidad total del país probablemente superará los 1,4 millones de bpd para 2030 desde los 665.000 bpd actuales, según las proyecciones del Ministerio de Recursos Naturales. Durante este período, «la estabilidad del gobierno será primordial», dijo a AQ Schreiner Parker, director gerente para América Latina de Rystad Energy .

Las exportaciones de petróleo de Guyana aumentaron un 54% en 2024 a 582.000 bpd, y gran parte de esa cantidad se dirigió a los mercados europeos. El desempeño ha catapultado al país a convertirse en el quinto mayor exportador de crudo de América Latina después de Brasil, México, Venezuela y Colombia.

El resultado es que el Fondo Monetario Internacional estima que, entre 2019 y 2023, el PIB del país pasó de US$5.170 millones a US$14.700 millones, un salto de 184%. Solo en 2022, el crecimiento del PIB fue de un impresionante 62%. Asimismo, el PIB per cápita (la riqueza del país dividida por el número de habitantes) pasó de US$6.477 en 2019 a US$18.199 en 2022. Para comparar, esa cifra es más del doble del PIB per cápita en 2022 de Brasil y más del triple del de Guatemala. A raíz del crecimiento generado por el petróleo, otros sectores de la economía del país también han crecido. Según el FMI, el crecimiento del PIB no relacionado con el petróleo en 2022 fue del 11,5%. Los efectos son visibles en las principales ciudades del país, como la capital, Georgetown. El dinero generado por el petróleo ha creado oportunidades tanto para la clase media emergente como para la actual élite del país.

Pero, ¿cuáles son las claves del éxito?

a-. El primer dato que muestra dónde está la clave del éxito es la apuesta por la institucionalidad y la convivencia en la diversidad.

Desde 2020 preside el país el socialdemócrata Mohamed Irfaan Alí, el primer mandatario musulmán en la historia de la república, aunque solo el 8% de la población profesa la fe del islam. Un dato que muestra que en este país el voto no está ligado necesariamente a la confesión religiosa. La mayoría de la población es cristiana (58%) y después la hindú (28%). Guyana es el segundo país de Sudamérica con la mayor proporción de musulmanes, después de la vecina Surinam.

b-. En segundo lugar, ha sabido construir seguridad jurídica

La principal razón detrás del auge económico es el rápido crecimiento de la industria del petróleo y el gas gracias a la existencia de un entorno atrayente para las inversiones. Guyana ha apostado claramente por construir una economía de mercado creando un entorno amable para las inversiones lo que hace posible que aumente la producción y por ende la riqueza y las ganancias fiscales. «Guyana ha elegido actores privados con amplias competencias para llevar a cabo este tipo de proyectos”, como señala el analista William Clavijo, de la Universidad de Río de Janeiro.

Las compañías petroleras que operan en Guyana tienen trabajadores calificados, con conocimientos y experiencia en el sector. Con poco más de 800.000 habitantes, ya tiene una producción per cápita superior a la de Arabia Saudí. ExxonMobil ha anunciado que la producción de petróleo de Guyana pasará de 380.000 barriles diarios en 2023 a 640.000 barriles diarios en 2024. Los objetivos son ambiciosos: Guyana afirma que quiere producir un total de 1,2 millones de barriles diarios en 2027.

Estas previsiones se explican, principalmente, por el fuerte aumento de las inversiones y por los elevados niveles de producción y exportaciones del sector de los hidrocarburos en ese país. En términos macroeconómicos, Guyana opera bajo un régimen de tipo de cambio cuasifijo, característica que también influye en la estabilidad de su desempeño reciente.

Guyana también está siendo cortejada por países que ofrecen créditos para financiar a los contratistas. “Tenemos empresas del bloque europeo, China, India, Estados Unidos, Canadá y Brasil”, le dijo a BBC Brasil Deodat Indar, quien ocupa el cargo equivalente al de viceministro de Obras Públicas de Guyana. Algunas empresas traen consigo empleados de sus propios países. 

Los contratos firmados con ExxonMobil, Hess Corporation (recientemente adquirida por Chevron) y la china CNOOC permiten al gobierno de Guyana recibir el 2% de la producción de petróleo en concepto de regalías. Después de que las empresas deducen sus gastos operativos y costos de recuperación, dividen las ganancias 50/50 con el gobierno. Las arcas de Guyana obtuvieron 1.200 millones de dólares en ingresos provenientes de estos acuerdos en 2022, una cifra que podría alcanzar más de 10.000 millones de dólares anuales para 2030, una vez que la producción adicional de petróleo y los vastos recursos de gas natural entren en funcionamiento.

c-. En tercer lugar, ante la posibilidad de problemas internacionales, el país ha apostado por fortalecer las alianzas internacionales. en especial con EEUU.

En ese sentido, la embajadora estadounidense en Georgetown, Nicole Theriot, afirmó recientemente que Washington acompañará al país sudamericano en caso de cualquier incidente que afecte su soberanía.

E incluso, la situación geopolítica favorece a Guyana: junto con Brasil y Argentina,  Guyana aparece como los países de la región mejor posicionados ante el impacto del conflicto en Medio Oriente, en la medida en que su perfil como productores de energía les permitiría capturar parte del beneficio de un escenario de precios internacionales más altos. El planteo toma como eje el efecto de un eventual aumento del precio del petróleo sobre exportaciones, balanza comercial, inversión y cuentas fiscales.

2-. Las claves para preservar el modelo

La clave ahora es conseguir poner las bases para que este éxito no sea efímero, sino que sirva de pilar sobre el que asentar un desarrollo social. En ese sentido Guyana parece ir por el camino correcto:

A-. Ha fortalecido su capacidad institucional para ofrecer una protección social más eficaz y coordinada, ampliando la cobertura y mejorando la forma en que los servicios llegan a las poblaciones vulnerables. La idea es acabar con dos rémoras sociales: un 12% de desempleo y un 48% de pobreza.

Esta transformación comenzó impulsada por la visión del Ministerio de Servicios Humanos y Seguridad Social (MHSSS). Un préstamo de inversión del BID y una cooperación técnica, diseñados para apoyar a las familias vulnerables durante la crisis del COVID-19, contribuyeron a sentar las bases de una visión de largo plazo para modernizar y fortalecer el sistema de protección social del país, haciéndolo más resiliente y receptivo. Junto con el Ministerio de Servicios Humanos y Seguridad Social y el Ministerio de Finanzas, el primer paso fue evaluar los sistemas existentes: sus fortalezas, brechas y capacidad para responder a cambios económicos, emergencias y transformaciones tecnológicas continuas.

Se definieron prioridades, se introdujeron nuevas políticas y regulaciones para respaldar los cambios, se incorporaron nuevos equipos, se adquirieron sistemas de datos y tecnología, los programas de formación fortalecieron la capacidad técnica, y creció la confianza para emprender reformas más ambiciosas.

A medida que la capacidad institucional se fue expandiendo, también lo hizo el impacto en las familias que dependen de los programas de protección social. Para muchas personas mayores que viven en el interior, lo que antes requería un viaje de siete horas para solicitar o recibir sus beneficios mensuales ahora puede completarse en minutos en línea. Los tiempos de procesamiento se han reducido en un 50% para todos los beneficiarios. Este cambio ahorra tiempo, reduce el estrés y devuelve dignidad.

Miles de mujeres que participan en el programa Women Innovation and Investment Network (WIIN) han adquirido habilidades prácticas en operaciones de negocio, lo que les permite iniciar pequeños emprendimientos y construir nuevos caminos hacia la independencia económica.

Al mismo tiempo, las personas con discapacidad, que anteriormente tenían acceso limitado a oportunidades de formación, ahora pueden participar en cursos inclusivos a través del MHSSS Learning Lab, adquiriendo herramientas para el empleo y el desarrollo personal. 

Mientras tanto, se están realizando esfuerzos para distribuir la riqueza. El gobierno ha comprometido 406 millones de dólares para el sector de la salud, principalmente para construir o ampliar 12 hospitales, incluidos dos hospitales regionales, la construcción de un nuevo centro pediátrico y materno y la construcción de seis centros regionales de atención de salud adicionales. Empresas reconocidas en la industria, como Mount Sinai Health System, ya están trabajando en asociación con Hess Corporation para mejorar las operaciones del Hospital Público de Georgetown, el más grande del país. Según el acuerdo, Hess se comprometió a invertir 32 millones de dólares, mientras que la administración de Ali contribuirá con 1,6 millones de dólares.

El gobierno también ha aumentado los pagos mensuales a pensionados y ha otorgado más de 20.000 becas.

B-. El país ha apostado por la diversificación

El gobierno trata de eludir los riesgos de los errores pasados ​​de otros países que acabaron atrapados en la “maldición de los recursos”. El proyecto Silica City está destinada a ser un centro para los profesionales de la tecnología y otras industrias que actualmente luchan por espacio en la concurrida capital, Georgetown. Los recursos de la industria petrolera financiarán las inversiones necesarias en turismo, producción de alimentos, desarrollo industrial, manufactura y servicios de biodiversidad, que serán importantes áreas de crecimiento del futuro.

“No existe una maldición de los recursos; el recurso es una bendición”, me dijo el presidente Irfaan Ali en una entrevista. «Es una maldición de la gestión y estamos haciendo todo lo posible para evitarlo». “No estamos construyendo una nación energética; Estamos construyendo una economía diversificada que se centra en muchas áreas de crecimiento”, dijo Ali. 

Como muestra del equilibrio que el país está tratando de lograr, impulsa una economía verde también se promociona como prioridad. Ali quiere que Guyana maximice el valor de los bosques del país, un principio ya establecido en la Estrategia de Desarrollo Bajo en Carbono 2030 , dijo. En 2022, Hess Corporation acordó comprar 750 millones de dólares en créditos de carbono de Guyana en el marco del programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD) de las Naciones Unidas. En 2009, Guyana también firmó un acuerdo de 250 millones de dólares con Noruega para proteger 18 millones de hectáreas de bosque.

Mientras la nación navega por su expansión petrolera y continúa abordando sus limitaciones de infraestructura, Guyana está interactuando con éxito con inversionistas internacionales para diversificar su economía. A fines de noviembre, el primer ministro de la India, Narendra Modi, realizó una visita histórica a Georgetown para firmar acuerdos de energía y defensa. Modi señaló que la nación sudamericana será crucial para su seguridad energética y dijo que planea alentar a las empresas indias a invertir en el país. India está interesada en comprar petróleo de Guyana, pero los detalles de esa aspiración aún no están claros.

Las principales empresas comerciales y de desarrollo de Canadá también visitaron el país en noviembre para explorar oportunidades de inversión. Otras, como Starlink de Elon Musk, quieren solicitar una licencia para ofrecer servicio de Internet satelital en el país.

C-. La apuesta por la estabilidad macroeconómica y el capital humano y físico

Se espera que los ingresos totales del gobierno provenientes del petróleo alcancen aproximadamente 2.500 millones de dólares este año y 10.000 millones de dólares para 2030, es decir, 20.000 dólares por votante.

En vista de este río de recursos, Guyana ha buscado asesoramiento en Noruega sobre cómo gestionar su riqueza y haya creado un fondo soberano de inversión para ello. El fondo tiene un valor de 3.600 millones de dólares y crece a un ritmo de decenas de millones al mes. Un objetivo declarado para la reserva es garantizar que «la volatilidad de los ingresos provenientes de los recursos naturales no provoque un gasto público volátil».

Además, la idea es que esos ingresos vayan destinados a mejorar la infraestructura crucial que ya está en construcción, como una autopista hacia Brasil, o terminada, como un enorme puente sobre el río Demerara. A pesar de invertir sumas astronómicas en carreteras, escuelas y hospitales, el gobierno también ha logrado, hasta ahora, controlar la inflación subyacente y el déficit fiscal, como señaló el FMI el año pasado.

Guyana ha buscado alianzas como el Banco Interamericano de Desarrollo que ha autorizado una Línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión de 30 millones de dólares (25 millones de euros) para mejorar la infraestructura de agua y saneamiento de Guyana, según informó el organismo a través de un comunicado.

El objetivo principal de esta línea de crédito es mejorar la resiliencia, calidad y sostenibilidad de los servicios de agua potable y alcantarillado prestados por la empresa estatal Guyana Water. En concreto, las principales inversiones de esta fase incluyen la construcción de una nueva planta de tratamiento de agua en Diamond, East Bank Demerara, y aproximadamente 15 kilómetros de tuberías de transmisión e interconexiones con el fin de integrar la nueva planta con la red de distribución existente.

Conclusiones

Guyana ha encontrado una inesperada fuente de riqueza. Le ha tocado una lotería que está sabiendo administrar bien a corto plazo: proporcionando seguridad jurídica, un ambiente propicio para las inversiones privadas, estabilidad macroeconómica y estabilidad institucional.

El gran reto es convertir ese maná no en una “maldición de los recursos” sino en una palanca para el desarrollo económico-social, una bendición para construir una economía competitiva, productiva y diversificada en una sociedad equilibrada y respetuosa con el medioambiente.

Guyana tiene los ejemplos de lo que no hay que hacer, del camino que no hay que recorrer: diseñar un modelo monoproductivo en una economía que acaba atrapada en la enfermedad holandesa  y que malgasta los recursos en corrupción, ineficiencia y endeudamiento con gastos superfluos.

La receta es antigua y conocida y en Guyana parece existir voluntad política para desarrollarla. El país cuenta con grandes ventajas -el maná petrolero- que le permitirían consolidar un crecimiento a largo plazo sostén de un desarrollo económico (una economía diversificada, competitiva y productiva) y social (una sociedad de clases medias educadas claves para desarrollar iniciativas basadas en la innovación) con un estado que promueva las alianzas público-privadas y que dé cobertura a las inversiones con especial atención a las dirigidas a mejorar el capital humano y el físico-logístico y digital.

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